¿Cómo evalúa un fisioterapeuta a una persona con Parkinson?

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Introducción

Cuando hablamos de fisioterapia en la Enfermedad de Parkinson, uno de los pasos más importantes —y a menudo menos conocidos— es la evaluación o valoración inicial. Antes de proponer ejercicios terapéuticos o diseñar un plan de tratamiento, l@s fisioterapeutas necesitamos conocer muy bien a la persona con la que vamos a trabajar: cómo se mueve, qué dificultades encuentra y qué capacidades podemos ayudarle a potenciar.

Una evaluación bien realizada no solo ayuda a diseñar un tratamiento individualizado, sino que permite medir los avances, colaborar con el equipo médico adjuntando informes al neurólogo o neuróloga, y modificar el plan terapéutico según evoluciona la persona.

En definitiva, una fisioterapeuta especializada en Parkinson se convierte en algo más que una profesional sanitaria: es una guía del movimiento, un apoyo físico y emocional, y una parte esencial del equipo multidisciplinar que acompaña a la persona en su proceso.

¿Por qué es tan importante evaluar?

La enfermedad de Parkinson no afecta igual a todas las personas. Algunas pueden presentar dificultades al caminar, otras más rigidez, dolor, temblores o problemas de equilibrio. Además, es frecuente que convivan otras condiciones de salud (como hipertensión, artrosis o colesterol elevado) que también influyen en la planificación del tratamiento fisioterapéutico.

Por eso, la evaluación por parte de un profesional sanitario especializado en movimiento, como es el/la fisioterapeuta, resulta fundamental. Esta valoración nos permite:

– Detectar los síntomas motores y no motores que impactan en la movilidad del paciente.
– Cuantificar las alteraciones que le acontecen mediante escalas, tests o pruebas.
– Establecer objetivos funcionales realistas y adaptados.
– Realizar un seguimiento periódico de los progresos.
– Mejorar la calidad de vida y potenciar la autonomía de la persona.

¿Qué pruebas y escalas se utilizan en fisioterapia?

1. Evaluación de la marcha

Los cambios en la forma de caminar son habituales en el Parkinson: pasos cortos, arrastre de pies, dificultad para iniciar el paso o bloqueos al caminar.

Herramientas frecuentes:

6MWT (Test de marcha de 6 minutos): mide la resistencia al caminar
– TUG (Timed Up and Go): analiza la velocidad y equilibrio al levantarse, caminar y volver
– Análisis de vídeo o plantillas de presión: para estudiar la pisada y el patrón de marcha

¿Por qué es importante?

Porque detectar alteraciones sutiles nos ayuda a prevenir caídas y a trabajar la marcha funcional de forma más eficaz.

2. Evaluación del equilibrio y riesgo de caída

El equilibrio puede verse afectado en las fases intermedias o avanzadas.

Pruebas utilizadas:

Mini-BESTest o Berg Balance Scale: escalas validadas para medir el equilibrio
– Test de alcance funcional: cuánto puede inclinarse una persona sin perder la estabilidad
– Observación clínica: al girar, subir escalones o cambiar de dirección

¿Por qué es importante?

Porque detectar y trabajar los desequilibrios permite prevenir una de las complicaciones más comunes y limitantes en las personas con Parkinson: las caídas.

3. Evaluación de movilidad general

Muchas personas con Parkinson sienten rigidez o lentitud en sus movimientos.

Técnicas aplicadas:

– Pruebas de amplitud de movilidad articular
– Test de movilidad axial (rotación de tronco, flexo-extensión cervical)
– Escala UPDRS III (motor): usada por neurólogos y fisioterapeutas para objetivar síntomas motores en Parkinson.

¿Por qué es importante?

Porque permite diseñar un plan de ejercicios que ayude a mantener la movilidad global y prevenir alteraciones posturales como el encorvamiento o la inclinación lateral del tronco.

4. Evaluación funcional en actividades de la vida diaria (AVD)

Más allá de las pruebas clínicas, el fisioterapeuta también valora cómo se desenvuelve la persona en su día a día.

Los principales aspectos observados serán:

– Dificultades para vestirse, levantarse, girar en la cama
– Capacidad para salir a la calle, subir bordillos o usar transporte
– Nivel de fatiga tras actividades cotidianas
– Si usa o no, medidas de apoyo en sus día a día.

¿Por qué es importante?

Porque permite proponer adaptaciones reales y entrenar tareas específicas a las que la persona se enfrenta con frecuencia.

5. Evaluación subjetiva y percepción del paciente

Es esencial escuchar a la persona con Parkinson: qué le preocupa, qué quiere mejorar, y cómo se siente en su cuerpo. Y no sólo escucharla, sino también registrar esos aspectos a través de herramientas como:

– La Entrevista estructurada
– Las Escalas de calidad de vida (PDQ-39)
– Los Cuestionarios de fatiga, miedo a caer o dolor

¿Por qué es importante?

Porque una persona motivada y comprendida se implica más en su tratamiento, y con ello, mejores resultados obtiene.

¿Con qué frecuencia se repite la evaluación?

La periodicidad de la reevaluación depende de cada persona, su situación clínica y los objetivos establecidos. De forma general, una fisioterapeuta especializada suele realizar valoraciones en tres momentos clave:

– Al inicio del tratamiento fisioterapéutico
– Cada 3 o 6 meses, según evolución y necesidades.
– Tras eventos significativos como caídas, cambios de medicación, hospitalizaciones o intervenciones quirúrgicas.

En resumen

La evaluación fisioterapéutica en personas con Parkinson es mucho más que una observación inicial: es el punto de partida para diseñar un tratamiento eficaz, adaptado y humano. Lejos de ser un protocolo cerrado, la valoración permite comprender a fondo cómo afecta la enfermedad a cada persona, para intervenir con mayor precisión.

Gracias a esta evaluación, una fisioterapeuta especializada en Parkinson puede:

Identificar síntomas que quizás no habían sido detectados.
Establecer objetivos claros y personalizados.
– Proponer ejercicios adecuados a cada necesidad y momento.
– Hacer un seguimiento riguroso de la evolución.
Prevenir complicaciones como bloqueos, caídas o pérdida de autonomía.

Evaluar bien es empezar bien. Por eso, si convives con Parkinson o acompañas a alguien que lo vive, asegúrate de que la fisioterapia que recibes comience siempre con una evaluación completa, individualizada y profesional.

¿Te han hecho una evaluación como esta?

Si estás en tratamiento y no has recibido una evaluación completa, es un buen momento para hablar con tu fisioterapeuta o buscar uno/a especializado/a en Parkinson.

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