¿Por qué es tan importante que tu fisioterapeuta sepa de Parkinson?

B1_A2_ENLACE 1_Fisio especializado en parkinson

Introducción

Hay momentos en los que una palabra lo cambia todo. Cuando aparece el diagnóstico de Parkinson, surgen dudas, emociones encontradas y la necesidad de reorganizar el presente y el futuro. En ese proceso, muchas personas se preguntan si la fisioterapia puede ayudarles… y lo cierto es que sí, pero solo si está bien enfocada.

La enfermedad de Parkinson tiene particularidades que requieren una formación y experiencia específicas. Por eso, contar con una fisioterapeuta que entienda realmente la complejidad de esta patología puede marcar una gran diferencia en la evolución y tu calidad de vida.

El Parkinson no es una enfermedad como cualquier otra

El Parkinson es una enfermedad neurológica crónica y progresiva. Afecta principalmente al movimiento, pero también puede tener síntomas no motores como fatiga, alteraciones del sueño, ansiedad o dificultad para concentrarse.

Esto significa que cada persona con Parkinson es diferente, y lo que funciona para una no necesariamente es útil para otra. Las necesidades cambian con el tiempo, y el abordaje debe ser personalizado, adaptativo y basado en la evidencia.

Un tratamiento genérico, o centrado solo en “hacer ejercicios”, puede quedarse corto. El trabajo fisioterapéutico debe tener una visión amplia del proceso neurodegenerativo, entender los efectos de la medicación, respetar los momentos ON y OFF, e intervenir con estrategias que favorezcan no solo el movimiento, sino también la autonomía, la seguridad y la participación activa.

¿Qué diferencia a una fisioterapeuta especializada en Parkinson?

La fisioterapia neurológica no es una especialidad oficial en España, pero sí es un campo de formación avanzada que permite a las y los profesionales profundizar en cómo se comporta el sistema nervioso y cómo trabajar con él.

Cuando una fisioterapeuta se ha formado específicamente en Neurorrehabilitación y Parkinson, conoce:
Los síntomas motores y no motores más frecuentes, y cómo afectan a la funcionalidad.
– Las fluctuaciones del movimiento y los cambios que puede provocar la medicación.
– Las fases evolutivas de la enfermedad, para adaptar la intervención según cada momento.
– Las estrategias específicas de facilitación del movimiento, como las claves externas, el ritmo auditivo o el entrenamiento en tareas duales.
Los protocolos de evaluación funcional, para medir y seguir la evolución de forma objetiva.
– La evidencia científica más actual, que respalda el ejercicio como intervención neuroprotectora y rehabilitadora.

Además, una fisioterapeuta especializada sabe escuchar, motivar y acompañar en un proceso que, a veces, puede resultar desafiante. Sabe cuándo es momento de avanzar y cuándo es necesario adaptar el plan. Y, sobre todo, sabe que el tratamiento no es solo físico: es también humano y multidisciplinar.

Mi experiencia con personas con Parkinson

Llevo más de diez años trabajando con personas con Parkinson en distintas asociaciones de España. A lo largo de este tiempo, he podido ver cómo una intervención adecuada, iniciada desde fases tempranas y ajustada a cada persona, marca una gran diferencia en el día a día.

He acompañado a personas en fases iniciales, que no sabían por dónde empezar. A otras que se habían sentido desmotivadas tras perder movilidad. A muchas que encontraron en la fisioterapia no solo una forma de moverse mejor, sino también un espacio seguro donde ser escuchadas y comprendidas.

Sé por experiencia que el Parkinson puede ponerte a prueba de muchas maneras distintas, pero también sé que hay mucho que se puede hacer para seguir viviendo con autonomía, dignidad y calidad de vida.

¿Qué deberías esperar de tu fisioterapeuta si tienes Parkinson?

Una fisioterapeuta con formación en Parkinson debe:

– Realizar una evaluación funcional completa, más allá del síntoma visible.
– Escuchar tus objetivos y tus preocupaciones, y adaptar el plan a tu realidad.
– Proponerte un programa progresivo, estructurado y medible, con sesiones activas, desafiantes pero seguras.
– Conocer el contexto de la enfermedad y colaborar con el resto del equipo médico o sociosanitario si es necesario.
– Ayudarte a comprender mejor tu cuerpo y tu movimiento, para que puedas tomar decisiones con más autonomía.

¿Y si ya estás recibiendo fisioterapia pero no especializada?

Nunca es tarde para buscar un enfoque más adaptado. Muchas personas reciben fisioterapia general, pero notan que no terminan de mejorar, o que sus dificultades no son bien comprendidas. En esos casos, es importante conversar con el profesional o buscar una segunda opinión. El objetivo no es sustituir, sino complementar, mejorar, avanzar.

Elegir una fisioterapeuta con conocimientos en Parkinson es invertir en un acompañamiento más eficaz, más comprensivo y más personalizado.

En resumen

No toda fisioterapia es igual, y no todas las personas profesionales están preparadas para abordar el Parkinson en profundidad. La enfermedad exige un enfoque especializado, actualizado y humano. Contar con una fisioterapeuta que sepa de Parkinson no solo mejora el tratamiento: te da herramientas para vivir con más confianza, más movimiento y más bienestar.

¡Empieza HOY a mejorar tu calidad de vida con Parkinson!

Accede a consejos de fisioterapia, novedades médicas y recursos útiles y exclusivos, directamente en tu correo electrónico.

Comparte

Si te parece interesante este artículo, compártelo:

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad