PARKINSON Y SU EVOLUCIÓN

CUESTIONES BÁSICAS

¿Qué es el Parkinson?
¿Tiene cura? ¿Cuál es su tratamiento?
¿A quién afecta? ¿Se conoce su causa?
¿Cómo se diagnostica?
Síntomas iniciales: señales de alerta
¿Cómo evoluciona en el tiempo?

1. ¿Qué es el Parkinson?

La Enfermedad de Parkinson es un trastorno del sistema nervioso que afecta principalmente a la forma en que una persona se mueve. Es una enfermedad crónica y progresiva, lo que significa que sus síntomas aparecen poco a poco y tienden a empeorar a lo largo de los años.

En el cerebro hay una sustancia llamada dopamina ( un neurotransmisor clave, un mensajero químico, que las neuronas usan para comunicarse entre sí), la cuál ayuda a que los movimientos del cuerpo sean suaves y coordinados. En las personas con Parkinson, las células que producen dopamina comienzan a dañarse y a desaparecer. Al haber menos dopamina, el cuerpo empieza a tener dificultades para moverse con normalidad (entre otras cosas que veremos más adelante), lo que puede causar síntomas como temblor en reposo, rigidez en los músculos, lentitud al caminar y moverse, o dificultad para mantener el equilibrio.

Pero como hemos dicho el Parkinson no solo afecta al movimiento, y eso es debido a que la dopamina también juega un papel muy importante en otras funciones como son: el estado de ánimo, el sueño, los niveles de energía diaria, el pensamiento, la atención, y otras funciones importantes del organismo.

Debemos saber que el Parkinson no se contagia, no es una enfermedad mental, y por supuesto, no se manifiesta igual en todas las personas. Algunas sólo tienen síntomas leves durante muchos años, mientras que otras pueden necesitar más apoyo con el tiempo.

2. ¿Tiene cura? ¿Cuál es su tratamiento?

Hoy por hoy no existe una cura definitiva para la Enfermedad de Parkinson, pero sí tratamientos eficaces que ayudan a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Existen medicamentos que reemplazan o imitan a la dopamina, así como terapias físicas como la fisioterapia, la logopedia o la neuropsicología, que son fundamentales y juegan un papel importantísimo para retrasar tanto el aumento de medicación como mejorar considerablemente la calidad de vida de los pacientes en su día a día. Por eso es muy importante que no nos crucemos de brazos ante la etiqueta del diagnóstico, y sepamos que aún tenemos mucho que decir en cómo serán nuestro años futuros. Si concentramos nuestra energía y esfuerzos en comprender la enfermedad, en reaprender a movernos, a ejercitarnos, y a tomar un papel activo con respecto a nuestra patología, podemos llevar una vida plena, independiente y satisfactoria.

3. ¿A quién afecta? ¿Se conoce su causa?

El Parkinson no entiende de razas ni de sexos, afectando prácticamente por igual a lo largo del planeta, con escasas diferencias. Es más común en personas mayores de 60 años, pero también puede presentarse antes de los 50, incluso de los 40 años (Parkinson de inicio temprano). Aunque no se conoce una causa exacta, se cree que es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales. En algunos casos, hay antecedentes familiares de la enfermedad, pero en la mayoría no existe una causa hereditaria clara.

Existen algunos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar Parkinson, como la exposición a ciertos tóxicos o la de lesiones cerebrales previas, pero aún no hay una respuesta definitiva sobre por qué algunas personas lo desarrollan y otras no.

4. ¿Cómo se diagnostica?

Aún no existe una prueba única y definitiva, como un análisis de sangre o una resonancia magnética, que confirme el diagnóstico de Parkinson. En su lugar, el médico (generalmente un neurólogo/a) realiza una evaluación basada en:

Síntomas clínicos:

Observa los signos característicos del Parkinson, como temblores, lentitud de movimientos y rigidez, etc.

Examen físico y neurológico:

Evalúa la coordinación, la fuerza y los reflejos del paciente.

Respuesta a la medicación:

En algunos casos, se administra levodopa (un medicamento para el Parkinson) para ver si mejora los síntomas. Si la respuesta es positiva, esto refuerza el diagnóstico.

Pruebas complementarias:

Aunque no confirman el Parkinson, algunas pruebas como resonancias magnéticas o tomografías  de contraste nuclear como el DaTSCAN o SPECT, pueden ayudar a descartar otras enfermedades con síntomas similares.

5. Síntomas iniciales: señales de alerta

El Parkinson suele comenzar de manera sutil y progresiva, por lo que los primeros síntomas pueden pasar desapercibidos o confundirse con signos del envejecimiento o estados depresivos.
Algunos de los síntomas más comunes en la etapa inicial incluyen:

Temblores leves

Pueden aparecer en una mano, en los dedos, en las piernas o el mentón, especialmente cuando estamos en reposo, quietos. A veces, simplemente tendremos sensación de temblar por dentro, aunque desde fuera no se note.

Bradicinesia

Se conoce con este nombre a la lentitud de movimientos que presentan las personas con Parkinson, haciendo que tareas cotidianas como vestirse, asearse o caminar, tengan una dificultad añadida y requieran de más tiempo que una persona media.

Rigidez muscular

Puede causar molestias o dolor en brazos, piernas o cuello. Las personas sientes que se mueven más robóticas y rígidas en mayor o menor medida, con gran tensión muscular.

Pérdida de expresión facial

Una de las consecuencias de esa rigidez muscular de la que hemos hablado antes, es la pérdida de la mímica facial, haciendo que las personas parezcan serias o inexpresivas por su rostro. Cuando la hipomimia es muy acusada, aparece lo que se llama «cara de máscara».

Micrografía

Es como se llama a escribir con una letra más pequeña y temblorosa de lo que les era habitual. Las personas con Parkinson y que suelen escribir, con frecuencia pueden percibir que cuando escriben un párrafo el final de éste les cuesta. Su letra a medida que avanza en la escritura se deforma, se hace pequeña y a veces difícil de comprender.

Equilibrio y postura

En estadías más avanzados es frecuente que aparezcan alteración en el equilibrio y cambios visibles en la postura. Estas alteraciones pueden causar dificultad para mantenerse erguido/a o/y caminar con pasos más cortos e inestables.

Cambios en la voz

La rigidez muscular también afecta a los músculos fonadores y del aparato deglutor, por ello a veces las personas con Parkinson pueden experimentar afonías de mayor o menor grado prolongadas en el tiempo, o disminución y monotonía en el tono de su voz. Estos problemas a la larga, podrían producir problemas de deglución (Disfagia)

Estreñimiento

Más del 50 % de las personas con Parkinson presentan este síntoma. Cuando se inicia el tratamiento farmacológico, puede incluso agravarse. Por eso es tan importante tomárselo en serio y comenzar a adoptar hábitos que favorezcan el vaciado intestinal, en lugar de asumir que no se puede hacer nada para mejorarlo.

Algunas personas también experimentan síntomas no motores desde el principio, como fatiga o falta de energía, problemas de sueño, depresión, pérdida del sentido del olfato ante olores tan característicos como el aroma de café o del plátano, apatía, o falta de concentración. Estos síntomas pueden aparecer incluso antes de que se perciban los problemas de movimiento (síntomas motores), por eso es tan importante comunicar al médico si se está teniendo alguno de ellos para poder hacer un diagnóstico certero.

6. ¿Cómo evoluciona en el tiempo?

La evolución del Parkinson varía mucho de una persona a otra. No hay un camino único ni una «receta» de cómo se desarrollará la enfermedad. Sin embargo, sí podemos hablar de fases o etapas comunes que permiten comprender mejor lo que podría ir ocurriendo con el tiempo.

01

Fase Inicial

En esta etapa, los síntomas suelen ser leves y muchas personas continúan con sus rutinas cotidianas. Puede haber temblores, lentitud o rigidez en un lado del cuerpo, y cambios en el sueño o el estado de ánimo. El diagnóstico puede tardar en confirmarse.
Es en esta etapa donde la incorporación temprana de la fisioterapia y el ejercicio terapéutico es fundamental, ya que comenzar a trabajar desde el principio con profesionales especializados no solo mejora la movilidad y la fuerza, sino que puede retrasar la progresión de los síntomas, prevenir complicaciones y promover una mayor autonomía a largo plazo.

02

Fase Intermedia

Los síntomas motores se hacen más notorios y aparecen en ambos lados del cuerpo. Algunas actividades diarias requieren más esfuerzo y podría comenzar a haber caídas o dificultades para mantener el equilibrio. También pueden surgir o aumentar los síntomas no motores, como problemas de concentración, fatiga o cambios emocionales.
Mantener la actividad física y los ejercicios adaptados por tu fisioterapeuta, no sólo serán clave para preservar tu funcionalidad y tu independencia, sino que también te ayudarán al manejo de los síntomas no motores de esta etapa.

03

Fase Avanzada

La persona puede necesitar apoyo para realizar varias actividades básicas, como vestirse, comer o caminar. El tratamiento farmacológico puede dejar de ser tan eficaz durante todo el día y aparecer las llamadas «fluctuaciones» (periodos «ON» «OFF») , así como «bloqueos» o «congelaciones». En esta etapa, es común que el equipo médico recomiende adaptar el entorno y contar con ayuda profesional (fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, logopeda, ayuda a domicilio…) y familiar.

A pesar de esta progresión, muchas personas con Parkinson viven durante décadas tras el diagnóstico, y con una buena planificación, ejercicio regular y seguimiento médico, pueden mantener una buena calidad de vida. La clave está en anticiparse, adaptar los cuidados a cada etapa y mantener una actitud activa y participativa.

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